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lunes, 21 de diciembre de 2020

Algunos apuntes de la biografía de Beethoven de Max Steinitzer



En noviembre de 1792 llega Beethoven a Viena, provisto de excelentes cartas de recomendación para los círculos de la alta nobleza.
Su valer, como el más genial pianista improvisador de su tiempo y como sucesor de Mozart y Haydn... no tropezó con grandes dificultades para imponerse, a pesar de que su cultura, en conjunto, dejaba mucho que desear... Procuraba llenar como podía, a duras penas, las grandes lagunas de su conocimiento del francés... poseía una Biblia bilingüe, en latín y en francés, que le servía para apuntalar un poco sus conocimientos en ambas lenguas. Llegó a conocer del latín lo suficiente para entender bastante bien los textos eclesiásticos, y entre sus libros se encontró un misal romano. Del italiano sabía lo que cualquier músico académico de la época: lo suficiente para entender los términos musicales y los libretos de ópera más usuales... en Bonn había pasado varios años frente a su atril de violinista en la orquesta del teatro de la corte, acompañando la ejecución de óperas italianas.

Viena
Para evitar que abandonara Viena por un puesto de directos en Cassel, algunos miembros de la alta nobleza empezaron a pasarle una pensión anual fija... Sin embargo, estos emolumentos no tardaron en sufrir una merma considerable como consecuencia de las guerras napoleónicas y de otros trastornos y azares políticos; de la devaluación de la moneda; de la muerte de algunos de sus protectores y toda otra serie de circunstancias desfavorables que obligaron a Beethoven, en algunos casos, a recurrir incluso a la vía judicial para obtener lo que se le adeudaba. Los únicos emolumentos que se le hicieron efectivos fueron los del archiduque Rodolfo. Una cosa le sostenía, sin embargo, socialmente a flote: el no tener que preocuparse ... de la necesidad de ganarse su pan cotidiano.

En los primeros tiempos, sólo vieron la luz, en Viena, algunas de las variaciones escritas en Bonn sobre temas favoritos. Fue a partir de 1795 cuando Beethoven empezó a editar sus obras provistas del número correspondiente y que causaron sensación, empezando por tres tríos para piano op. 1; luego las tres primeras sonatas para piano, el primer concierto para piano, la primera sinfonía y los seis cuartetos op. 18.


Cuarteto op. 18 no. 1

Pronto empezaron a dar fruto en lo económico los éxitos de su portentosa capacidad de creación. Beethoven, consciente de su propio valer... consiguió que sus obras fuesen remuneradas, sobre poco más o menos, con los honorarios correspondientes a su valía. No le gustaba dar clases, y solo se avenía a ello cuando se creía en la obligación de hacerlo, como en el caso de su protector, el archiduque Rodolfo. En los tiempos de apogeo de su trato con los círculos de la alta sociedad, Beethoven sostenía un caballo de montar y un criado para cuidarlo.

Beethoven era en cuestiones de dinero, de una honorabilidad inatacable.
Los nombres que figuran en las dedicatorias de sus obras pertenecen... a gentes con quienes el autor mantuvo trato personal... entre otros los príncipes de Lobkowitz, Carlos Lichnowski, Kinski, Radziwill, Nikolai Borissowich, las princesas de Lichnowsk, Odescalchi, Esterhazy, Lichtenstein, los condes de Waldstein, Browne, Brunswick, Rasumowsky, etc.
Giulietta Guicciardi
Beethoven era... el niño mimado de una serie de damas de la aristocracia, ávidas de disfrutar el goce de sus improvisaciones al piano y la riqueza de sus obras. En diferentes tiempos sintió inclinaciones más o menos serias por Teresa de Brunswick, Amala Seebald, la condesa Giulia Guicciardi, Teresa Malfatti... y muchas más... Mucho se ha comentado una explosión de prosa lírica dedicada “a mi inmortal bienamada”, cuya destinataria no ha sido
posible identificar.

La piadosa leyenda presenta a Beethoven como alejado... de todo contacto físico con el otro sexo. Algunos biógrafos aseguran... que el genio llevaba una vida de “asceta”. Sin embargo, esto no se halla muy en armonía ni con las costumbres de la sociedad vienesa de aquellos tiempos ni con el temperamento de nuestro artista... Sólo en una nota muy confidencial, redactada en francés, nos asegura, con referencia a una dama de la aristocracia vienesa, que le había concedido sus favores antes de casarse con otro.

Sin embargo, ya en el quinto año de su periodo de Viena, la sordera hace que el centro de gravedad del genio vaya desplazándose cada vez más resueltamente de lo exterior a lo interior. Su mundo pasó a ser su cuarto de trabajo... Junto a la naturaleza, su mejor amiga era su pequeña biblioteca. A veces... las lecturas de su edición de Shakespeare daban como resultado maravillosas inspiraciones creadoras. De tres fragmentos extraordinariamente expresivos en re menor, el movimiento lento del primer cuarteto de cuerda, está inspirado en la escena del cementerio de Romeo y Julieta; el primero de la Sonata para piano op. 31, no. 2, en algunas escenas de La Tempestad. Del Largo de la séptima sonata en Re para piano dice el propio Beethoven que describe el estado de espíritu de un melancólico, en el que las ideas alegres pugnan en vano por desplazar a las tristes, hundiéndose de nuevo en éstas. 


Sonata op. 10 no 3, Largo e mesto

En cuanto a su figura, Beethoven era, en los primeros años de Viena, un hombre más bien delgado, aunque de complexión robusta, un poco bajo, la piel del rostro morena y picada de viruelas, el cabello negro, muy espeso e hirsuto. Su recio cuello era indicio de fuerza física. En los años posteriores su cuerpo propende ligeramente a la corpulencia. 
Sus movimientos tenían, en los primeros años de Viena, algo torpe y desmañado, que hacía que sus mejores amigos temiesen... por la suerte de las cosas frágiles que veían en sus manos.
Demócrata por naturaleza, en el buen sentido,... poseyó siempre el vivo sentimiento de la dignidad humana. Guardaba a duras penas las formas devotas que el trato social de la época imponía con respecto a los superiores, dando a entender constantemente... que no
eran para él otra cosa que... fórmulas convencionales.
A pesar de su gran sentido por todo lo que fuese broma y humorismo, sabía ser también, llegado el caso, tanto de palabra como por escrito, extraordinariamente rudo, si se creía herido en sus legítimos sentimientos.
Beethoven actuaba como músico ejecutante, según la costumbre muy en boga en la época, cuando se trataba de presentar sus propias obras, al piano o desde la tarima del director de orquesta. Sus obras de piano fueron estrenadas por él en las más diversas salas del mundo musical de Viena... Por lo que se refiere a los cinco Conciertos para piano debe... tenerse en cuenta que Beethoven los escribió con la intención de estrenarlos apareciendo personalmente en público como ejecutante de las partes de piano. Además, en aquel tiempo, se tenía por muy esencial el acentuar la impresión causada al auditorio mediante un interminable juego de escalas, arpegios, acordes, trinos, etc., alternados ... con partes "cantabile".
Aparte de su arte y de los encantos del trato con las mujeres, de la buena sociedad, Beethoven amaba, sobre todo, el espectáculo de la naturaleza. En invierno, recluído en su casa, quería disfrutar... las bellezas del paisaje, y sabemos que, en una de las viviendas que ocupó en la ciudad, hizo que se abriese una ventana dominando las casas vecinas para poder contemplar desde ella el campo. Cambiaba con frecuencia de casa: llegó a ocupar 27 viviendas distintas, 20 en la ciudad  y 7 
en los alrededores durante los veranos... Sabemos que ya en los primeros años del periodo de Viena se sentía el maestro muy atormentado, de vez en cuando, por cólicos muy agudos y dolorosos. Algunos de estos cólicos se atenuaban por un modo sorprendente por las condiciones de la vivienda, su temperatura, aireación y otras circunstancias. Así parece confirmarlo también el hecho de que... se nos hable de esta clase de dolores, en relación con el trabajo asiduo e intensivo para dar cima a una obra, con la consiguiente vida sedentaria.
En los años de Viena, Beethoven... tuvo ocasión de conocer y tratar a algunas de las más grandes personalidades de su tiempo.
Pocos años habría de disfrutar Beethoven en Viena sin serias perturbaciones... Poco después empezaron a descender sobre él las primeras sombras de lo que habría de ser el terrible destino de su vida. Un zumbido insoportable en ambos oídos vino a trastornar su salud espiritual y física, al mismo tiempo que se presentaban los primeros síntomas de su sordera, traducidos al principio en una cierta dificultad para percibir las voces humanas... Recurriendo a pequeños ardides, lograba al principio arreglárselas para que las gentes no se diesen cuenta que las palabras que se le dirigían no podían... ser captadas por él, y siguió haciendo su vida social como de costumbre.
Años más tarde se vio obligado, sin embargo, a rehuir toda sociedad, temeroso de que la necesidad de confesar su sordera ejerciese una influencia fatal sobre su fama como compositor y le irrogase también... graves perjuicios de orden económico. El público profano e ignorante de la vitalidad del "oído interior" de aquel músico, podía fácilmente llegar a conclusiones necias o mal intencionadas en cuanto a las fallas del órgano auditivo.
Cuaderno de Beethoven
De este modo, Beethoven se vio obligado a renunciar poco a poco a sus actuaciones musicales en público, ya que la seguridad de su ejecución resultaba seriamente afectada por la falta de control del oído. Y en cuanto a sus relaciones con la gente, hubo de poner en práctica... el recurso de los "cuadernos de conversación", en que todo visitante debía apuntar en lápiz sus noticias o sus preguntas, para que el músico le contestara verbalmente. La mayoría de las cartas de Beethoven que se han conservado, unas 1,500, se refieren a cuestiones de negocios o a asuntos de familia. Solamente en... el llamado "testamento de Heiligenstadt", en 1802, se produce Beethoven con algún detalle de sí mismo; especialmente acerca de la influencia que la sordera ejercía sobre su modo de ser y su conducta. 
Cualquiera que tenga algún sentido musical se dará cuenta de que aquel retraimiento del mundo exterior... estimulaba la capacidad musical de creación y la imaginación del gran músico.


Cartas de Beethoven

A Hummel (Viena, 1799)

¡No venga a verme nunca más! Usted es un perro falso, y que el verdugo se deshaga de todos los perros falsos. 


(Un día después)

Querido Ignaz de mi corazón!
Eres un hombre honesto, y ahora me doy cuenta que tenías razón. Por lo tanto ven a mi casa esta tarde. También encontrarás aquí a Schuppanzigh y ambos te mimaremos, apretaremos y sacudiremos tanto que lo vas a pasar muy bien.
Besos de tu Beethoven , también llamado pastelito.